Balón intragástrico
El balón intragástrico es un tratamiento para el sobrepeso y la obesidad que se instala por endoscopía, sin cirugía ni cicatrices. Es un balón de silicona que ocupa espacio dentro del estómago, ayudándote a comer menos, sentir saciedad antes y bajar de peso mientras incorporas nuevos hábitos.
Descargar esta guía en PDFEsta guía explica, en lenguaje claro pero riguroso, qué es el balón intragástrico, qué significa el “exceso de peso”, a quién se indica, cuánto peso se baja, sus contraindicaciones y complicaciones, y cómo es el seguimiento y la evolución en casa. No reemplaza una consulta médica, pero te ayudará a entender el tratamiento y a decidir con información.
1. ¿Qué es el balón intragástrico?
Es un dispositivo de silicona blando que se coloca dentro del estómago mediante una endoscopía y se llena con suero fisiológico (habitualmente entre 400 y 700 ml). Al ocupar parte del volumen del estómago, reduce la capacidad para comer, genera sensación de saciedad más rápida y ayuda a controlar el apetito.
Es un tratamiento temporal: el balón permanece un tiempo definido y luego se retira. Modelos como el Orbera 365 están diseñados para mantenerse durante aproximadamente 12 meses. Ese período se aprovecha para instaurar y consolidar nuevos hábitos de alimentación y actividad física.
2. ¿Qué es el “exceso de peso”?
Para entender cuánto se baja con estos tratamientos, conviene aclarar algunos conceptos:
- IMC (Índice de Masa Corporal): relaciona tu peso con tu estatura (peso en kg dividido por la estatura en metros al cuadrado). Orienta si hay sobrepeso (IMC 25–29,9) u obesidad (IMC 30 o más).
- Peso ideal: el peso estimado como saludable para tu estatura.
- Exceso de peso: es la diferencia entre tu peso actual y tu peso ideal. Por ejemplo, si pesas 90 kg y tu peso ideal es 65 kg, tu exceso de peso es de 25 kg.
Los resultados se suelen expresar como porcentaje de pérdida del exceso de peso (%PEP) —qué proporción de esos kilos “de más” se baja— y como porcentaje de pérdida de peso total (%PPT), sobre tu peso inicial.
3. ¿A quién se indica?
El balón intragástrico es una buena alternativa para quienes buscan una opción no quirúrgica y reversible. En general se considera en:
- Sobrepeso y obesidad leve (habitualmente IMC entre 27 y 35).
- Personas que no han logrado resultados sostenidos solo con dieta y ejercicio.
- Quienes no desean una cirugía o no son candidatos a ella.
- Como paso previo (puente) para reducir riesgo antes de otra cirugía en pacientes con mayor IMC.
- Personas comprometidas con un cambio de hábitos y seguimiento multidisciplinario.
4. Contraindicaciones
Existen situaciones en las que el balón no se recomienda o requiere evaluación y tratamiento previo:
- Cirugías previas del estómago o del esófago.
- Hernia hiatal grande o reflujo severo no controlado.
- Úlcera gástrica activa, gastritis erosiva u otras lesiones del estómago.
- Trastornos de la coagulación o uso de anticoagulantes no manejable.
- Trastornos de la conducta alimentaria no tratados.
- Enfermedad psiquiátrica no controlada o consumo activo de alcohol/drogas.
- Embarazo o intención de embarazo durante el tratamiento.
5. ¿Cuánto peso se baja?
Los resultados varían según cada persona, su compromiso con el cambio de hábitos y el seguimiento. Como referencia general, con el balón intragástrico:
Por ejemplo, una persona de 90 kg podría bajar en torno a 9 a 13 kg. La mayor parte del descenso ocurre durante los primeros meses, cuando la saciedad es más marcada. Mantener el resultado tras retirar el balón depende de haber consolidado nuevos hábitos durante el tratamiento.
6. ¿Cómo se instala y se retira?
- Se coloca por endoscopía, bajo sedación, sin incisiones. El procedimiento es breve (habitualmente 15 a 30 minutos).
- Una vez ubicado en el estómago, el balón se llena con suero fisiológico.
- Es ambulatorio: la mayoría se va a casa el mismo día.
- El retiro se realiza también por endoscopía al cumplir el período indicado (por ejemplo, 12 meses con Orbera 365).
7. Complicaciones
Es un tratamiento seguro y reversible. Lo más frecuente son molestias esperables en los primeros días, mientras el estómago se adapta a la presencia del balón:
- Habituales y transitorias (primeros 3 a 7 días): náuseas, vómitos, malestar abdominal y sensación de llenura. Se controlan con medicamentos y suelen ceder en la primera semana.
- Intolerancia: en una minoría de pacientes los síntomas persisten y obligan a retirar el balón de forma anticipada.
- Poco frecuentes: reflujo, deshidratación por baja ingesta, úlcera gástrica.
- Raras: desinflado del balón, y de forma muy excepcional su migración hacia el intestino, que puede requerir un procedimiento para retirarlo.
8. Evolución en casa y postoperatorio
Los primeros días son los de mayor adaptación; luego la mayoría se siente cómoda con el balón:
- Primera semana: dieta líquida y progresión gradual, con medicamentos para las náuseas. Es la etapa con más molestias.
- Hidratación: beber líquidos en pequeños sorbos durante el día es fundamental para evitar la deshidratación.
- Alimentación: porciones pequeñas, comer lento, masticar bien y priorizar proteínas. Evitar acostarse justo después de comer.
- Actividad: retomar actividad física suave de forma progresiva, según indicación.
- Hábitos: el tratamiento es el momento ideal para instalar rutinas que se mantengan tras retirar el balón.
9. Seguimiento
El éxito a largo plazo depende del acompañamiento durante todo el tratamiento y también después del retiro del balón. El plan incluye controles médicos periódicos y un equipo multidisciplinario (nutrición, actividad física y, cuando se requiere, apoyo psicológico) que ajusta la alimentación, refuerza los hábitos y ayuda a sostener los resultados en el tiempo.
10. Preguntas frecuentes
¿El balón intragástrico duele o es muy molesto?
¿Cuánto tiempo permanece el balón?
¿En qué se diferencia de la manga endoscópica?
¿Voy a recuperar el peso al retirarlo?
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Esta guía tiene fines informativos y educativos. Las cifras de baja de peso son promedios referenciales y varían según cada persona. No reemplaza la evaluación, el diagnóstico ni las indicaciones de tu médico tratante. Ante dudas o síntomas, consulta siempre con un profesional de la salud.